sábado, 15 de septiembre de 2012

Motivación, la otra cara de la moneda


Este vídeo subtitulado en español es un extra que se que lo disfrutarás.

En los seminarios y adiestramientos de la empresa para la cual trabajas probablemente  debes haber escuchado la palabra motivación cientos de veces. Todas ellas bajo un contexto puro y fielmente positivo. Por mi parte, de tanto haber escuchado este término desde ese punto de vista,  ya mi subconsciente daba por hecho de que así era. Sin embargo ayer tropecé con una lectura que me abrió los ojos y mi intención hoy es compartir la otra cara de la moneda de la motivación.


La lectura describe la motivación como el grado en que el individuo se entusiasma a hacer algo por el deseo, placer o la intención de completar su propósito. Basado en esto, la motivación es el motivo que te lleva o te mueve a tomar acción o llevar a cabo una actividad. Es un estado interno  emocional que estimula tus pensamientos, sentimientos y acciones. Pero ¿Dónde se menciona el término “Positivo” en esta descripción?



La realidad es que en el contexto correcto, la motivación conlleva a la intención de alcanzar una meta logrando que el comportamiento del individuo esté orientado a su realización. Esta meta puede ser buena, correcta, adecuada, legal, bien intencionada, positiva, como podría simplemente no ser ninguna de las anteriores.


Podría darte varios ejemplos como, la meta del boxeador que es ser el Campeón Mundial en su peso. Para lograr esta meta debe tener el comportamiento correcto y motivado por su meta, come bien, entrena duro, sigue los consejos de su entrenador y hace lo necesario con toda la intención del mundo de obtener el resultado final esperado. De esta misma forma, un ladrón de bancos se mueve por la motivación. Este tiene una meta de obtener un dinero, por lo que conllevará la realización de un estudio de inteligencia, la planificación y la adquisición de los materiales, parafernalia o armamento necesario para lograr su propósito con efectividad.  Así que no necesariamente el fin, que es el que motiva la acción, tiene que incluir lo bueno, lo puro o lo positivo.


La motivación es la parte abstracta que produce la combustión necesaria para accionar el que una persona se mueva y que nace de la intención de alcanzar un fin; la meta. Para el orador o motivador es importante realizar su labor con el propósito para el que fue contratado. En su caso, salvo por algunas excepciones, la razón de su presentación  es de motivar al empleado a la realización de metas personales y de la compañía y no de convertir a sus espectadores en motivadores. Esto entonces, ata la palabra motivación a un pensamiento positivo y parcializado a lo que la empresa para la que trabajas quiere lograr, pero, para los que nos fascinan las lecturas relacionadas a la mente, el pensamiento, el cerebro y el comportamiento humano, es interesante conocer que la moneda tiene otra cara. 


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