lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Escuchar o Aconsejar?




Un día descubrí, mientras le contaba a mi esposa lo afligido que me sentía, que en ocasiones lo único que se necesita para levantarse, es un oído que pueda escuchar.  No siempre un consejo es necesario y menos cuando el consejo podría no ser acertado o aceptado. Las soluciones de muchos problemas ya están dentro de uno, pero uno no las nota hasta que las verbaliza.


Aprende que no siempre hay que tener las palabras para consolar a un amigo. Escuchar, permitir hablar y estimularlo a buscar respuestas y volver a escuchar, pueden hacer tanto o más que unas palabras de consuelo. Cuando un amigo necesite un consejo, te lo pedirá. 

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