domingo, 16 de septiembre de 2012

2 palabras, muchos significados… Favor y Obra


Tómate unos segundos y trata de definir en tu mente la palabra obra
Quizás, depende quien seas o a que te dediques, tu definición no sea la misma de mía o la de otro lector de este blog. Ej. Un contratista podría pensar en una edificación o estructura, un Niño Escucha (Boy Scout) pensaría en ayudar a una anciana a cruzar la calle, un pintor pensaría en una obra de arte y un religioso en la Creación. ¿Cuál de estos está incorrecto?


Ninguno; todos están correctos. De hecho todavía podrían dársele otras connotaciones a la palabra obra si la relacionamos con la política, el azar o la justicia. Así que esta pequeña palabra de 4 letras abarca más que muchas otras palabras más extensas pero con menos profundidad o significado.   


Ahora, detén la lectura por unos segundos y dime que significa la palabra favor
Quizás recordaste que esta mañana mandaste a tu vecinito a que te comprara algo en la tienda de la esquina o tal vez cuando tu primo te pidió que lo llevaras a la farmacia. A lo mejor recordaste el sermón del domingo pasado, cuando el ministro habló del favor de Dios sobre tu comunidad, o en el patrocinio de los fans hacía un artista. ¿Alguna de estas descripciones es incorrecta?


No. El político trata de ganar el favor del pueblo, mientras que el sarcástico e incrédulo utiliza la frase por favor. Depende del contexto del resto de la oración, de la connotación que se le desea dar a la palabra, esta puede tener distintas implicaciones. Ahora, vamos a la parte bonita. Sigue leyendo.


Cuando el sacerdote te dijo que la Fe sin obras es una Fe muerta, te está diciendo que cuando quieres el favor de Dios sobre ti y/o los tuyos tus actuaciones deben ser concordantes. Qué obras haces, cómo tomas acción, cómo te comportas para que Dios vea en ti el verdadero deseo de que su favor se derrame sobre ti y entonces el deseo de tu corazón sea concedido. En otras palabras, Demuéstrame tú, con tus obras, que necesitas mi favor.


Por otra parte, tu jefe verá con agrado tu buen trabajo y tomará sobre ti consideraciones en su momento. Recuerdo cuando escuché que James Cameron utilizó todo el presupuesto que se le asignó antes de que terminara de filmar la película Titanic. Él, decidió arriesgarse a utilizar de su propio dinero, para poder terminarla, sin saber si los recaudos serían lo suficiente para poder obtener ganancias o no. Muy bien pudo no haber vendido las taquillas suficientes como para recuperar su inversión. Terminado el filme, no solo gano el favor del público, su obra había generado tantos ingresos que la casa 20th Century Fox le remuneró con una cantidad de dinero realmente cuantiosa. Sus acciones (obra) terminaron en obteniendo el patrocinio (favor) de su público.


La satisfacción de hacer una obra a favor del necesitado, la peseta que recibió el niño que hizo el mandado, el agradecimiento del enfermo al que le llevaste un caldo de pollo, el valor que adquirió la pintura luego de ser exhibida, el aplauso de su público al cantante, el héroe que ganó la lucha contra las injusticias cometidas contra un pueblo, la niña que fue sanada por un milagro luego de una oración, en fin, analiza para que veas todo lo que puede suceder cuando juntas estas 2 palabras. Dale mente y recuerda que a veces, en las cosas que creemos más sencillas hay más poder del que imaginamos. Que en tu vida sea la obra y el favor una sola frase y verás un milagro en tu vida. 

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