martes, 14 de diciembre de 2010

La última vez que se fue la luz



Escucho a lo lejos a los niños jugando y podría ahora mismo escribir un poema lleno de canciones y risas, lleno de alegrías y rimas. En la mañana se fue la luz y me despertó el silencio. Solía disfrutar la lluvia tanto como ellos y me muero de deseos por salir.

Se fue la luz porque no ha parado de llover, igual que la última vez que se fue. Podría escribir una canción llena de aroma a fuego y café, llena de la brisa fría y de la frazada que cargo en mis hombros. Abro la cortina y los veo dando vueltas en círculo, empapados, sosteniendo sus manos y cantando.

Puedo sonreír, aunque me da envidia. Cuando niño, tampoco temía a la lluvia, al frio, a nada. La última vez que se fue la luz, era un sábado de mayo. Pude haber escrito un verso lleno de flores y lleno del verde del monte, de una paloma sabanera en la rama de un roble que yacía quieta, mojada y encogida entre sus plumas, o de un gatito que temblaba bajo una caja de cartón.

Una voz en mi interior, que no se calla, me habla de las cosas más lindas que me han sucedido. Igual que la última vez que se fue la luz. Debí haber escrito la poesía más hermosa, de amor y de belleza, de lo que en mi corazón abunda, por lo que suspiro.
Se fue la luz desde temprano, igual que la vez pasada. Todo lo que me rodeaba me hablaba de cosas tan bonitas, que debí haberlas dibujado en letras sobre una hoja. La última vez que se fue la luz, también en ti pensaba y pude haber escrito una carta de lo que le hablé a una vela, de lo que hierve en mis venas, de lo que por dentro me quema.

Si la última vez que se fue la luz te hubiese dejado saber que estoy ilusionado. Si tan solo te hubiese escrito unas oraciones de lo que por ti siento y de lo mucho que en ti pienso, sabrías que he leído tu mirada, que sé que me hablas callada, y que te sientes igual.

Los vecinitos siguen afuera jugando en la lluvia, igual que la vez anterior. La última vez que se fue la luz, todo parecía tan exacto, que pude haber escrito tantas cosas y sin embargo, para que todo fuera perfecto, faltaba algo. Esta vez te escribo estas palabras para que sepas que la última vez que se fue la luz, deseé tu presencia tanto como la deseo hoy, que me desesperó tu ausencia y que tengo tanto amor para darte, que la próxima vez que se vaya la luz, quiero tenerte aquí a mi lado.

Lo único que falta en mi vida eres tú, desde la última vez que se fue la luz.


Escrito por JoRú

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